Serie: Toda Las Cosas Nuevas
El Espacio Entre La Resurrección y La Dirección
Querido Señor Jesús, admito que he fallado. He pecado y necesito tu perdón. Creo que viviste, moriste y resucitaste para que yo pudiera conectarme con Dios. Te confieso como mi Señor y Salvador personal. Te entrego mi pasado, presente y futuro. Toma mi vida y úsala. Te la entrego. Gracias por salvarme. Amén.
La Idea Principal
¿Qué haces cuando la vida se vuelve incierta? Cuando estás entre lo que Dios ya hizo y lo que aún no ha revelado. Ese espacio puede ser confuso, agotador y sin dirección. Muchos, como los discípulos, volvemos a lo familiar. Regresamos a la comodidad, a las distracciones o a nuestras costumbres, aunque ya no nos llenen. La resurrección no es el final; es el comienzo de una nueva relación con Jesús en la vida cotidiana.
Escrituras
Juan 21: 1-14
Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. 7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. 13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. 14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
Preguntas para discusion
- Para romper el hielo: ¿Qué sueles hacer cuando tienes un día difícil? (por ejemplo, ver una serie, comer algo, escuchar música). ¿Por qué crees que haces eso?
- ¿Puedes recordar un momento en tu vida en el que te sentiste estancado o sin dirección? ¿Cómo respondiste en esa temporada?
- Lee Juan 21:1–14. ¿Por qué crees que los discípulos volvieron a pescar? ¿Qué nos dice esto sobre la naturaleza humana frente a la incertidumbre?
- Jesús invita a los discípulos a traer sus peces y desayunar con Él. ¿Qué crees que Jesús te está invitando a “traer” en esta temporada?
- ¿Cómo podemos ayudarnos en el grupo a ser más conscientes de la presencia de Jesús, incluso cuando nos sentimos desorientados o distantes?
Siguiente Paso
Esta semana, cuando la vida se torne confusa o sientas el impulso de volver a tu zona de confort, haz una pausa y pregúntate: “¿Cómo estoy realmente?” Escucha la voz de Jesús; puede estar hablándote en lo cotidiano. Obedece, aunque parezca insignificante. Esa obediencia puede abrir tus ojos a Su presencia. Trae lo que tienes. Él quiere que estés junto al fuego.
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